Recopilación de curiosidades, historias y noticias que encuentro interesantes. Y eso que llevo chaleco, viteh...
Llevo chaleco, viteh.
Mostrando entradas con la etiqueta animacion. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta animacion. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de diciembre de 2008

Disney y sus cortos de educación sexual

Que Disney es actualmente uno de los estudios de animación más conservadores del mundo, nadie lo pone en duda. Los protagonistas son utópicamente perfectos, los personajes no dicen tacos (aunque corra el rumor de que en Hércules se desquitaron un poco, en realidad, la rubia dice "Voy a desmayarme"...) y, por muchas tortas que reciban éstos, ni tienen heridas y mucho menos sangrantes. Ver sangre brotando de algún protagonista en una película de Disney es sacrilegio. Si la ves aparecer, o no se trata de una película de Disney o es Ketchup.



Sin embargo, todas las grandes empresas, incluidas las de animación, tienen su "oscuro" pasado. Así, por los años 40 Disney sacó un corto sobre la menstruación titulado "La Historia de la Menstruación"

en el que se describe de forma sencilla y pulcra el mencionado proceso. Todo, eso sí, aderezado de consejos moralistas, clichés femeninos de la época y obviando cómo se fecunda el óvulo. Que se explica con un escueto: "Qué ocurre cuando la mujer va a tener un niño". Eso, no vaya a ser que las niñas se enteren de más.

Según palabras de Jim Korkis, historiador de Disney:

"La Historia de la Menstruación" de Disney fue
originalmente dirigida a la compañía Cellu-Cotton el 18 de Octubre de 1946. Se estima que el corto fue visto por aproximadamente noventa y tres millones de mujeres americanas. Ni la sexualidad ni la reproducción se mencionan en este influyente corto, y el énfasis en la higiene hace del evento más una crisis de higiene que un evento madurativo. De hecho, todo el corto es muy tranquilo, formal y clínico. "La menstruación es sólo un paso de rutina en el ciclo normal y natural que se produce continuamente en el cuerpo", menciona el narrador mientras nos recuerda que hay un libro gratis disponible en caso de que la información aportada en este corto sature al espectador y no sea capaz de retenerlo todo.

A través de YouTube puedes ver el corto:






Si esta animación te ha sorprendido, espera a conocer la siguiente. Disney sacó por los años 70 un corto divulgativo sobre enfermedades venéreas llamado "VD Attack Plan".

Por aquella época muchos estudios de animación tocaban el tema, aumentando así su popularidad. El estilo de dibujo es realmente distinto de aquel al que estamos acostumbrados, con gérmenes de aspecto extraño y una narración algo simbólica. Sin embargo, no se cortan como
en el vídeo sobre la menstruación y no sólo se dedican a explicar los riesgos de las relaciones heterosexuales sino también de las homosexuales, además de mencionar y aconsejar el uso de preservativos. Y como súmmum, el hecho de observar ejércitos de sífilis y gonorrea en una película de Disney. Eso ya te termina de trastocar todos los esquemas mentales.





Y es que incluso Disney llegó a soltarse el pelo por momentos.

El artículo original de ESTHER SAMPER (SHORA) en Soitu

sábado, 16 de agosto de 2008

Pienso, luego... ¡mosquis!

En la Universidad de Berkeley, en California, se imparte un curso de filosofía fundamentado en la vida cotidiana de la familia Simpson. El maestro y sus alumnos van tomando nota, a lo largo de un semestre, de los actos y los diálogos que la tribu de Homer va desvelando semanalmente en la televisión; este conocimiento, aparentemente superfluo, les sirve para comprender, y luego aplicar, los engranajes del pensamiento filosófico. Matt Groening, artífice de esta familia dolorosamente arquetípica, sostiene: "Los Simpson es un programa que te recompensa si pones suficiente atención". Sus célebres episodios pueden entenderse en distintos niveles, divierten a niños, a adultos y a filósofos; tres datos sobre la inversión que lleva cada capítulo de esta serie dan una idea de su complejidad: 300 personas, que trabajan durante 8 meses, con un costo de 1,5 millones de dólares.

La misma idea de convertir a la familia Simpson en materia de especulación filosófica es el tema de un curioso libro, The Simpsons and philosophy: the D'oh of Homer (ese D'oh se traduce en la versión española por "mosquis", la célebre interjección de Homer). Una nueva editorial, Blackie, lo publicará en España en invierno con el título de Los Simpson y la filosofía.
En este volumen, un éxito de ventas en EE UU e Italia, 20 filósofos, de diversas universidades de Estados Unidos, ensayan sobre esta familia y su entorno en la desternillante ciudad de Springfield. El compilador de este proyecto de reflexión colectiva es William Irwin, profesor de
filosofía del Kings College, en Pensilvania, con la participación de Mark T. Conrad y Aeon J. Skoble; Irwin es también autor de un célebre ensayo, en la misma línea de filosofía pop, titulado Seinfeld and philosophy (Seinfeld y la filosofía), donde, en un ejercicio a caballo entre la reflexión y la enajenación que produce mirar tantas horas la tele, desmonta filosóficamente la
vida del solterón neoyorquino y el grupo de solterones que lo rodean.


Los Simpson y la filosofía comienza con un ensayo de Raja Halwani dedicado a rescatar, filosóficamente, lo que Homer tiene de admirable, y el punto de partida para esta empresa imposible es Aristóteles, ni más ni menos. "Los hombres fallan a la hora de discernir en la vida qué es el bien"; esta idea aristotélica consuena con esta idea homérica, de Homer Simpson:
"Yo no puedo vivir esta vida de mierda que llevas tú. Lo quiero todo, las terroríficas partes bajas, las cimas mareantes, las partes cremosas de en medio". La interesantísima radiografía filosófica de Homer que hace Halwani viene salpicada con diálogos y situaciones que hacen ver al lector lo que ya había notado al ver Los Simpson en la televisión: que Homer, fuera de algunos momentos de intensa vitalidad, casi todos asociados con la cerveza Duff, no tiene nada de admirable.
"Brindo por el alcohol, que es la causa y la solución de todos los problemas de la vida", dice Homer en un momento festivo, con una jarra de cerveza en la mano, y unos capítulos más tarde se sincera con Marge, su esposa: "Mira Marge, siento mucho no haber sido mejor esposo; estoy
arrepentido del día en que intenté hacer salsa en la bañera y de la vez en que le puse cera al coche con tu vestido de novia... Digamos que te pido perdón por todo nuestro matrimonio hasta el día de hoy".

El libro se divide en cuatro grandes secciones: personajes, temas simpsonianos, la ética de los Simpson y los Simpson y los filósofos. El resultado, como suele suceder en los libros de varios autores, es desigual y ligeramente repetitivo; sin embargo, su lectura puede ser muy instructiva para los millones de forofos de esta serie que desde 1989 presenta una visión de la sociedad en dibujos que se parece bastante a la realidad de la familia occidental; en sus episodios, además de la lúcida disección que se hace del zoo humano, se tratan temas muy serios como la inmigración, los derechos de los homosexuales, la energía nuclear, la polución, y todo teñido de una sátira política que al final, como sucede casi siempre en los ambientes de Hollywood, resulta ser más demócrata que republicana.

Hace unos años, Matt Groening declaró que el gran subtexto de Los Simpson es éste: "La gente que está en el poder no siempre tiene en mente tu bienestar". La serie está basada en la desconfianza que siente el ciudadano común frente al poder, en todas sus manifestaciones, y en la
necesidad que éste tiene de preservar a su familia que, por disfuncional que sea, termina siendo el último refugio posible. En los capítulos que se ocupan de los personajes de la serie, los filósofos
autores de este libro aprovechan para revisar el antiintelectualismo yanqui a la luz de Lisa, o el silencio de Maggie a partir de esa idea de Wittgenstein que dice "los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo"; también hay una sesuda reflexión sobre Marge, esposa y madre, como referente moral de la familia Simpson, y del pueblo de Springfield; en uno de los episodios aparece este diálogo, debidamente consignado en el libro, entre Marge y el tabernero Moe:

Moe: "He perdido las ganas de vivir".

Marge: "Oh, eso es ridículo, Moe. Tienes muchas cosas por las que vivir".

Moe: "¿De verdad?, no es lo que me ha dicho el reverendo Lovejoy. Gracias Marge, eres buena".

Bart Simpson es analizado con óptica nietzscheana; Mark T. Conrad intenta armonizar la vida gamberra de este niño con el rechazo de Nietzsche a la moral tradicional. "Yo no lo hice. Nadie me ha visto hacerlo. No hay manera de que tú puedas probar nada", se defiende Bart en uno de los episodios, ignorando esta contundente línea de Nietzsche que lo justifica: "No existen los hechos, sólo las interpretaciones".

Además de Nietzsche y Aristóteles, Los Simpson y la filosofía echa mano de Kierkegaard, Camus, Sartre, Heidegger, Popper, Bergson, Husserl, Kant y Marx, y este último filósofo da sustancia al divertido capítulo Un (Karl, no Groucho) marxista en Springfield, donde James M. Wallace llega a la conclusión de que los Simpson son capitalistas y, simultáneamente, críticos marxistas de la sociedad capitalista. A la hora de desmontar filosóficamente a Homer, Raja
Halwani llega a la conclusión de que el tipo de carácter que tiene este personaje, desde el punto de vista aristotélico, es el vicioso, su escaso autocontrol frente a la ira, la alegría, el sexo o la cerveza, sus mentiras y su cobardía histérica en las situaciones en que tendría que responder como jefe de la tribu, lo sitúan como la antítesis de la templanza. Esta línea, dicha por él mismo cuando peligraba su integridad física, describe bien al entrañable personaje: "¡Oh, Dios mío; criaturas del espacio! ¡No me coman, tengo esposa e hijos!; ¡cómanselos a ellos!".


El reportaje de Jordi Soler en El País

sábado, 28 de abril de 2007

Clases de Trelerele



Un conocido personaje llamado Alejo preguntaba como era eso del sexo: ¡¡¡Y como hay que haseeerrr!?? Pues bien, Alejo, y todos aquellos con dudas, aquí está la solución:
Clases de educación sexual, de la mano del estudio de animación que dio al mundo ese héroe que es Cálico Electrónico, Nikodemo Animation.
Clases de Trelerele es una serie de cortos animados que se emiten en el programa de Buenafuente, y de la mano de dos curiosos personajes, nos enseña los secretos del sexo.

Clases de Trelerele