Recopilación de curiosidades, historias y noticias que encuentro interesantes. Y eso que llevo chaleco, viteh...
Llevo chaleco, viteh.
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miércoles, 17 de junio de 2009

No a la libertad































Esta imagen fué tomada por un fotógrafo de la Agencia Fars News en Irán .
Aparece una mujer vistiendo un Chador (Hejab negro) deteniendo a una mujer que viste un vestido rojo.

Fuente

sábado, 25 de abril de 2009

Piratas del Senado

Como se suele decir, “hecha la ley, hecha la trampa“. Algo así debió haber pensado la minoría demócrata en el Senado norteamericano cuando, en 1841, aprovechando la normativa de la cámara, que no limitaba el tiempo de intervención de los senadores, decidió bloquear una ley sobre la banca propuesta por los conservadores, extendiendo indefinidamente el debate, con el fin de impedir que se llegara a una votación. De esta forma, había nacido una nueva arma parlamentaria: el filibusterismo o obstruccionismo.

Su funcionamiento es sencillo: cuando un senador o grupo de senadores quieren retrasar o impedir la aprobación de un acto legislativo, pueden optar por intervenir en el debate durante horas y horas, aprovechando que el reglamento así lo permite, siempre que no se sienten o se detengan. De hecho, ni siquiera es necesario debatir sobre el contenido de la propia ley: en la mayoría de los casos, los senadores se dedican a leer en voz alta novelas o libros de cocina.

El peligro de esta práctica yace en que puede desencadenar la paralización del senado durante largos períodos de tiempo: por ejemplo, en 1957, un único senador, el demócrata Strom Thurmond, resistió 24 horas y 18 minutos hablando sin parar. Turnándose, los senadores pueden conseguir que el filibusterismo dure varios días. Además, únicamente se puede detener el debate mediante la aprobación de una moción de clausura, que debe ser aprobada por dos tercios de los presentes: una mayoría cualificada, muy difícil de conseguir, y que en la práctica otorga un enorme poder a las minorías parlamentarias.

Pese a que a muchos estas prácticas nos pueden parecer anticuadas y fuera de lugar, lo cierto es que el obstruccionismo en el Senado norteamericano ha repuntado desde la década de los 90. De hecho, desde las elecciones legislativas 2006, en que los demócratas obtuvieron una frágil mayoría, se ha convertido en una práctica habitual de los republicanos para bloquear la legislación más progresista.

Pero hay muchas más formas de ‘filibusterismo’: en la actualidad, se considera así a cualquier tipo de práctica de obstruccionismo parlamentario en que una minoría, haciendo uso de determinadas reglas que les protegen de la mayoría, ejercen un poder veto sobredimensionado a su verdadera representación. Es lo que se conoce también como ‘tiranía de la minoría‘, y que en el caso español podría aplicarse al bloqueo en la renovación del CGPJ por parte del PP.

En España también han existido ‘filibusteros’ muy famosos, en el sentido más estricto del termino. Durante la II República, el primer diputado comunista, Cayetano Bolívar, empleó habitualmente su turno de palabra, ante lo que se preveía como una votación ajustada, para leer obras como el Manifiesto Comunista o El Capital. Los diputados de derecha, indignados, abandonaban el hemiciclo como señal de protesta. Y era justo entonces cuando Bolívar acababa su turno de palabra, pasándose a la votación antes de que todos los diputados estuvieran en la sala y, consecuentemente, obteniendo un resultado favorable a la izquierda.

Por becario en Moncloa

jueves, 23 de abril de 2009

La mejor forma de tener ideas en política

"Recuerdo una anécdota escuchada hace unos cuantos años, creo que en algún corrillo. El entonces alcalde de Madrid, Agustín Rodríguez Sahagún, preguntó al periodista Miguel Ángel Aguilar, quien ocupaba un alto cargo en la agencia de noticias Efe: “¿Qué podemos hacer para solucionar el tráfico?”. Aguilar respondió: “Quitar los coches oficiales? El alcalde, sin duda sorprendido por la propuesta, replicó: “Pero si son muy pocos. ¿Cómo van a producir atascos”. El periodista, que fue mi jefe en el difunto diario El Sol y de quien guardo el mejor recuerdo, dijo: “No es por los coches, alcalde, es por vosotros: en el momento que estéis una semana yendo en transporte público seguro que se os ocurre alguna idea”.

Se podría aplicar a muchas profesiones, al periodismo por ejemplo, pero esta vez prefiero pensarla en la política. Imaginarme a los líderes del G-20 ampliado reunidos en una aldea de Sierra Leona, encerrados detrás de una empalizada durante un mes, sometidos a las mismas condiciones de vida: el mismo camastro de paja junto al orín de los animales en un cabaña de adobe, la misma única comida diaria de arroz y maíz rebañado con los dedos, los mismos mosquitos anófeles portadores de la malaria, el mismo calor sofocante y húmedo.

Imaginarme a sus mujeres caminando descalzas durante horas para conseguir cinco litros de agua que necesitan para cocinar y lavarse, una agua parda en la que los microbios tienen rostro. Un mes sin duchas de agua caliente, interpretes, televisiones de plasma, teléfonos móviles, correo electrónico y Google Earth para jugar a ya me sé muchos países en los que no he estado.

Un mes sería suficiente para arrancar unas cuantas buenas ideas. Es muy difícil ver la realidad cuando se viaja en coche oficial, se vuela en avión oficial, se pisan aeropuertos oficiales y salas de congresos oficiales protegidos por guardaespaldas oficiales, se come comida oficial, se habla con gente oficial y se escucha solo a gente oficial y prudente que dice sólo lo que quieren escuchar. Por eso me gusta tanto Nelson Mandela: siempre tuvo ideas propias fuera del circuito oficial."

Ramón Lobo. En la boca del Lobo

sábado, 31 de enero de 2009

Los Irregulares de Baker Street

Acciones coordinadas entre aliados y resistencia fueron posibles gracias a los Irregulares de Baker Street. En la imagen un oficial americano y un resitente francés, luchan en una ciudad de Francia.

A medida que los ejércitos de Hitler avanzaban por Europa, casi al mismo tiempo, en los países invadidos, surgían los grupos de resistencia. En algunos casos solamente eran un grupo de desarrapados y en otros un intento de ejército bajo el mando del gobierno en el exilio como en el caso de Francia, pero lo que era común para todos, era que todos operaban con más ganas que medios.

Pero Churchill, perro viejo donde los haya, se dio cuenta de que estos grupos dispersos podían convertirse en un auténtico “ejército clandestino” situado justo en la retaguardia enemiga. Por eso decidió crear el Ejecutivo de Operaciones Especiales o SOE (Special Operations Executive) más conocido como los Irregulares de Baker Street.

Hugh Dalton. Artífice, junto a Churchill, de los Irregulares de Baker Street.

El nombre de Irregulares de Baker Street le viene porque su cuartel general estaba en el número 64 de Baker Street, la misma calle donde vivía Sherlock Holmes y también porque, los Irregulares de Baker Street, eran una grupo de pillastres que aparecían en las novelas del detective y que Sherlock utilizaba como sus ojos y oídos. Así que el nombre es bastante acertado para algo que básicamente era una organización de espionaje. Sus funciones eran definidas en un documento:

“Ustedes son la autoridad responsable de la coordinación del sabotaje y de otras actividades subversivas, comprendiendo la organización de grupos de la Resistencia; además, les corresponde a ustedes proporcionar el asesoramiento y establecer los enlaces en todos los terrenos correspondientes a las actividades de los patriotas…”

Miembro de la resistencia falsificando unos documentos.

En sus inicios, en 1940, al SOE apenas se le prestó atención pues en general se prefería destinar todos los recursos a los “verdaderos ejércitos” antes que a un grupo de resistencia, pero según se acercaba el día-D, los oficiales comenzaron a darse cuenta del gran potencial que tenía la resistencia por lo que comenzaron a tomarlos más en serio. Un ejemplo, la Resistencia Polaca, sólo en el segundo semestre de 1941, destruyeron 935 locomotoras, hicieron descarrilar 90 trenes, saltar por los aires tres puentes e incendiar 237 camiones. No está nada mal para unos “campesinos”.


Sabotajes de la resistencia

Los medios se hicieron cada vez más abundantes. En su máximo apogeo, los Irregulares de Baker Street lo integraban de forma directa más de 13.000 personas y llegaron a coordinar a más de un millón por todo el mundo. También el aprovisionamiento de armas se intensificó y por ejemplo entre Abril-Mayo de 1944, sólo en Francia, se lanzaron en paracaídas 79.290 metralletas Sten, 27.961 pistolas, 16.961 fusiles, 3.441 ametralladoras, 572 Bazookas y 160 morteros.

La famosa “Sten” La más usada por la resistencia y suministrada por el SOE. Era un arma ligera, fácil de fabricar y montar y bastante fiable.

La acción de la Resistencia supuso, entre otras muchas cosas, que en Francia no pudiera moverse ningún transporte Alemán que no fuera acompañado por una fuerte escolta, con el desvío de otros frentes de hombres y material que eso conlleva.

Resistentes Daneses esperando para entrar en acción con sus Sten.

El SOE estaba integrado por gente corriente pero de un valor sin límites. Estos son algunos de sus más famosos agentes.

Capitán Harry Ree:

Harry junto a su documentación falsa con la que se movió por Francia

Conocido como “Henri”. Fue lanzado en paracaídas sobre Francia en 1943. Constituyó una nueva red de Resistencia y después de reunirse con Rudolphe Peugeot para que diera su consentimiento, destruyó la fábrica de Peugeot, el tercer objetivo industrial de Europa y que había resistido a los bombardeos de la RAF. Fue herido gravemente en una lucha cuerpo a cuerpo con un oficial de la Gestapo y los franceses lo ocultaron hasta que se recuperó. Pudo volver a Inglaterra a través de España.

Teniente-Coronel Yeo Thomas:


Conocido como “conejo blanco” o “Shelly” Fue y volvió de Francia hasta en cuatro ocasiones. Organizó un ejército clandestino que operó en toda Francia. Introdujo nuevos métodos de seguridad entre sus hombres para evitar las detenciones. Volvió a Inglaterra para entrevistarse con Churchill a quien pidió el envío de más armas y éste se lo concedió. En su vuelta a Francia fue capturado por la Gestapo y torturado. Le enviaron a un campo de concentración de donde consiguió escapar uniéndose a los aliados cuando llegaron a Francia.

Violette Szabo:


Conocida como Corinne. Saltó dos veces sobre Francia, la última 24 horas después del desembarco en Normandía para coordinar la acción partisana con los aliados. Fue capturada por la SS, salvajemente torturada y enviada a un campo de concentración. Allí fue fusilada en 1945, tenía 23 años.

Aquí está la lista de todos los agentes del SOE.

Ni que decir tiene el enorme peligro que corrían tanto los agentes como los miembros de la resistencia y que sólo pensar en los métodos que usaba la Gestapo se te debían poner los pelos de punta.


Algunos de los “aparatos” usados por la Gestapo.

Pero nunca dejará de sorprenderme el enorme valor que demostraban personas normales y corrientes que, por las circunstancias, se vieron obligados a convertirse en héroes. Como es el caso del partisano Yugoslavo Stjepan Filipovic quien, justo antes de ser colgado, aún tuvo el coraje de gritar “Muerte al fascismo, libertad para las personas.” Momento que quedó inmortalizado en esta estremecedora foto.

Filipovic gritando. Segundos después, el verdugo dio una patada a la banqueta.

Los Irregulares de Baker Street fueron disueltos en 1946 e integrados en el MI6.

… Los daños causados a las líneas de comunicaciones ferroviarias y terrestres para dificultar los movimientos del enemigo, y las continuas y crecientes dificultades impuestas a la economía de guerra y a los servicios de seguridad de Alemania por las fuerzas organizadas de la resistencia en toda la Europa ocupada, desempeñaron un papel de vital importancia en la victoria final Aliada.

Eisenhower, Mayo de 1945.


Artículo de Historias con Historia

martes, 13 de enero de 2009

A hacer ejercicio

El que mas y el que menos habremos metido algo de peso estas navidades. Conviene rebajar algo, de modo que aquí os dejo un vídeo para ejercitar los músculos... de la risa. Vamooooos, vamooooos. Menuda perla de oriente.



Best Workout Ever - Watch more free videos

sábado, 10 de enero de 2009

El nombre ceremonial de Bangkok


El nombre ceremonial de Bangkok es:

กรุงเทพมหานคร อมรรัตนโกสินทร์ มหินทรายุธยา มหาดิลกภพ นพรัตนราชธานีบูรีรมย์ อุดมราชนิเวศน์มหาสถาน อมรพิมานอวตารสถิต สักกะทัตติยวิษณุกรรมประสิทธิ์

Krungthepmahanakhon Amonrattanakosin Mahintharayutthaya Mahadilokphop Noppharatratchathaniburirom Udomratchaniwetmahasathan Amonphimanawatansathit Sakkathattiyawitsanukamprasit

Que significa:

Ciudad de ángeles, la gran ciudad, la ciudad de joya eterna, la ciudad impenetrable del dios Indra, la magnífica capital del mundo dotada con nueve gemas preciosas, la ciudad feliz, que abunda en un colosal Palacio Real que se asemeja al domicilio divino donde reinan los dioses reencarnados, una ciudad brindada por Indra y construida por Vishnukam

Artículo original de Ya está el listo que todo lo sabe

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La libertad es una ficción cerebral

Estamos determinados, como el resto del Universo, por las leyes naturales

La libertad es una ficción cerebral, según confirman las últimas investigaciones sobre neurociencias. Estas investigaciones han determinado que la actividad cerebral previa a un movimiento, realizado por el sujeto en un tiempo por él elegido, es muy anterior (hasta 10 segundos) a la impresión subjetiva del propio sujeto de que va a realizar ese movimiento.

Y aunque la falta de libertad es algo contraintuitivo, los experimentos indican que estamos determinados por las leyes de la Naturaleza. Por eso en Alemania algunos especialistas están reclamando la revisión del código penal para adecuarlo a los resultados de la neurociencia. Y aunque sigamos encarcelando a los que violen las leyes, cambiará la imagen que tenemos tanto de esos criminales como de nosotros mismos. Por Francisco J. Rubia.


La libertad, la voluntad libre o el libre albedrío es una ficción cerebral. Eso es el resultado de experimentos realizados recientemente en neurociencia que indican que la actividad cerebral previa a un movimiento, realizado por el sujeto en un tiempo por él elegido, es muy anterior (350 ms) a la impresión subjetiva del propio sujeto de que va a realizar ese movimiento (200 ms antes del movimiento). Esto quiere decir que la impresión subjetiva de la voluntad no es la causa del movimiento, sino que, junto con éste, es una de las consecuencias de una actividad cerebral que es inconsciente.

Los experimentos fueron realizados por Benjamín Libet en California hace más de 20 años; luego han sido confirmados sus resultados por un grupo de neurocientíficos en Inglaterra, y este mismo año, 2008, han vuelto a realizarse en Berlín con técnicas modernas de imagen cerebral, llegando a la conclusión que el cerebro se pone en marcha mucho antes que en los experimentos de Libet, a saber, que la actividad cerebral del lóbulo frontal tiene lugar hasta 10 segundos antes de la impresión subjetiva de voluntad.

El propio Libet intentó salvar su hipótesis de la existencia de la libertad diciendo que en los 200 ms que separan la impresión subjetiva del propio movimiento el cerebro podría ejercer un veto, es decir, inhibir el movimiento. Los críticos de esta hipótesis argumentaron que si el cerebro se tenía que activar de nuevo para ejercer el veto se emplearía de nuevo el mismo tiempo y eso era demasiado para los 200 ms que quedaban.

Frente a estos resultados se puede argumentar que todos y cada uno de nosotros tiene la impresión subjetiva, la intuición, la firme creencia, que somos libres para elegir entre varias opciones o que podemos hacer algo distinto a lo que hacemos en cualquier momento.

Antecedentes de creencias falsas

Pero las impresiones subjetivas, intuiciones o firmes creencias han resultado ser a veces falsas, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la Humanidad.

Recordemos la creencia en la teoría geocéntrica, planteada por Aristóteles en el silgo IV a. C. y refrendada por Ptolomeo en el siglo II de nuestra era. Tuvieron que pasar nada menos que 20 siglos, hasta el siglo XVI, para que esta teoría fuera refutada por la teoría heliocéntrica de Copérnico y Galileo.

Nuestra impresión subjetiva estaba basada en la experiencia que todos tenemos de que el sol sale por Oriente y se pone por Occidente, un lenguaje que aún conservamos. Si le hubiésemos hecho caso a Aristarco de Samos, quien en el siglo IV a.C. ya había planteado que la tierra se movía alrededor del sol, no hubiera sido quemado Giordano Bruno en la Piaza Campo dei Fiori en Roma en 1600.

Por otro lado, que hayamos tardado 20 siglos en corregir esa impresión subjetiva falsa de que el sol giraba alrededor de la tierra la debemos, sin duda en parte, a la Sagradas Escrituras. En la Biblia (Josué 10, 13) se dice que Yahvé “paró el sol” para permitir que los israelitas terminasen de masacrar a los amorreos. Por tanto, si Dios paró el sol es porque este se movía y no la tierra.

Hay otros ejemplos de impresiones subjetivas que terminaron siendo falsas, como la teoría de la que la tierra es plana, que todavía hoy algunos desinformados sostienen. También la esfericidad de la tierra, sostenida por Eratóstenes (siglo III a. C.) chocó con las Sagradas Escrituras, tal y como sostenía el obispo de Salzburgo Virgilio o nuestro Isidoro de Sevilla.

Estamos determinados

No podemos, pues, fiarnos de nuestras impresiones subjetivas porque pueden ser falsas. A veces, como en este caso, la falta de libertad es algo contraintuitivo, como suele expresarse en inglés, pero los experimentos indican que, efectivamente, estamos determinados, como el resto del Universo, por las leyes deterministas de la Naturaleza.

Si asumiésemos, como hacen los dualistas, la existencia de un alma inmaterial que interacciona con la materia, en este caso el cerebro, entonces no habría ningún problema. Ese dualismo, que se remonta a los órficos, que consideraban que el cuerpo (soma) era ‘sema’ (la tumba) del alma, y que influyeron decisivamente sobre Pitágoras y Platón, dando lugar a un dualismo que ha durado hasta nuestros días, hoy día la neurociencia lo ha superado.

Las facultades mentales, antes anímicas, son consideradas hoy por la inmensa mayoría de neurocientíficos producto del cerebro. El gran problema del dualismo es que no ha habido posibilidad de explicar cómo es posible que un ente inmaterial, el alma, interaccione con la materia.

La razón es que para interaccionar con la materia se requiere energía y un ente inmaterial, por definición, no tiene energía. Por tanto, esa interacción violaría las leyes de la termodinámica. Además, no se ha descubierto en el cerebro ninguna región de la que pueda decirse que se activa por algún factor externo al cerebro, como sería el caso si fuera activada por el alma. Por tanto, el alma no es ninguna hipótesis neurocientífica.

Algunos filósofos, llamados compatibilistas, aceptan el determinismo del Universo y también del hombre, pero lo compatibilizan con el libre albedrío, que, según ellos, tiene el ser humano. La mayoría confunde lo que en biología llamamos ‘grados de libertad’ con la liberta propiamente dicha.

Todos los animales poseen diferentes grados de libertad, es decir, posibilidades de elegir entre varias opciones. El número de opciones depende del grado de encefalización del animal en cuestión. Nosotros tenemos muchos más grados de libertad que un perro, y éste más que un lagarto, y éste, a su vez, más que una ameba. Pero la posibilidad de escoger entre varias opciones no nos dice por qué elegimos la que elegimos, o, con otras palabras, si esta elección es voluntaria y consciente. En suma, poseer grados de libertad no significa ser libres.

El problema de la libertad es que está íntimamente ligada a la responsabilidad, la culpabilidad, la imputabilidad y el pecado. Este último es la base de las tres religiones abrahámicas: judaísmo, cristianismo e islamismo. El concepto de culpabilidad es también la base del derecho penal internacional.

Neurociencias y Derecho


Esto explica por qué en Alemania, algunos especialistas en derecho penal están reclamando la revisión del código penal para adecuarlo a los resultados de la neurociencia. Evidentemente no vamos a cambiar los castigos que hay que infligir a aquellos que transgredan las reglas que la propia sociedad se ha impuesto a sí misma. Seguiremos encarcelando a aquéllos que violen esas reglas. Pero lo que sí va a cambiar será la imagen que tenemos tanto de esos criminales como de nosotros mismos.

Que la libertad pueda ser una ficción no nos llama mucho la atención. Hace tiempo que sabemos que los colores no existen en la Naturaleza. En ella encontramos diversas longitudes de onda del espectro luminoso. Estas longitudes de onda inciden sobre fotorreceptores que poseemos en la retina y los impulsos nerviosos, llamados potenciales de acción, que son exactamente iguales que los provenientes del oído o del tacto, llegan a la corteza visual y allí se les atribuye una determinada cualidad, como la de rojo, azul o verde. Los colores, pues, son atribuciones de la corteza cerebral, pero no cualidades que existan en la Naturaleza. Algo que ya sabía Giambattista Vico, filósofo napolitano del siglo XVII, o el propio Descartes.

Para terminar quisiera citar a dos personalidades: un filósofo, Baruch Spinoza que sobre este tema decía: Los hombres se equivocan si se creen libres; su opinión está hecha de la consciencia de sus propias acciones y de la ignorancia de las causas que las determinan.

Y la de un científico, Albert Einstein: “El hombre puede hacer lo que quiera, pero no puede querer lo que quiera”. Y también: El hombre se defiende de ser considerado un objeto impotente en el curso del universo, pero, ¿debería la legitimidad de los sucesos, tales como se revela más o menos claramente en la naturaleza inorgánica, cesar su función antes las actividades de nuestro cerebro?.

Un psicólogo alemán, Wolfgang Prinz ha acuñado la frase: No hacemos lo que queremos, sino que queremos lo que hacemos.


F. J. Rubia es Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad. Este texto fue leído por su autor en el encuentro de bloggers de Tendencias21, celebrado en Madrid el pasado 21 de noviembre. F.J. Rubia es el editor del blog Neurociencias de Tendencias21.
El artículo original en Tendencias21

lunes, 24 de noviembre de 2008

Granjeros en la realidad paralela


Apostado entre las ruinas de un viejo castillo, Li Qiwen pasa la noche matando monjes guerreros en los mundos de Azeroth. Uno tras otro, los cuerpos sin vida van arrojando al aire monedas y armas secretas que Li recopila cuidadosamente en su saco de pertenencias.

Li pasa doce horas al día, siete días a la semana, frente a la pantalla de un ordenador en un pequeño tugurio de Nanjing, en China. En cuanto termina su jornada, otro compañero se sienta en su silla, toma el control de su personaje y sigue matando monjes en el mundo virtual de World of Warcraft.

“A mis colegas y a mí”, explica otro jugador a The New York Times, “nos pagan por matar monstruos”. El negocio, conocido como “Gold farming” (cultivo de oro), emplea a unas 400.000 personas en todo el mundo y, según un estudio de la Universidad de Manchester, genera alrededor de 340 millones de euros de beneficios cada año.

Por cada cien monedas que arrebata a sus enemigos, Li recibe alrededor de 10 yuanes, una cantidad que apenas le da para sobrevivir. Su jefe, en cambio, obtendrá tres veces más dinero después de venderle las armas y monedas a algún jugador estadounidense o europeo que no tiene tiempo para conseguirlos por sí mismo en el juego.

A veces, mientras avanzan por extraños bosques en busca de criaturas a las que asaltar, el ataque de un monstruo aparentemente inferior provoca una conmoción inesperada. De pronto, sobre la pantalla aparece un mensaje que informa al granjero de los daños y de que debe recomenzar la partida. ¿Qué ha ocurrido? Un tercer jugador le ha atacado a traición.

El motivo está en el odio que muchos usuarios tienen a estos granjeros chinos, ya que consideran su forma de vida como una perversión del juego. En muchos foros es habitual los mensajes del tipo “Los granjeros chinos deben morir” y se organizan partidas de jugadores que acuden a las zonas frecuentadas por cultivadores para realizar una cacería.

Esta muerte virtual supone para muchos de estos granjeros un auténtico contratiempo, dado que la tarea de resucitar puede llevarles hasta diez minutos cada vez, y el patrón suele ponerlos en la calle cuando empiezan a fallar los resultados.

El conflicto ha llegado a tal extremo, que la discriminación empieza a estar organizada y muchos grupos de WOW realizan pruebas escritas para comprobar si los jugadores aspirantes son chinos y así negarles la entrada.

Nuevos modelos de explotación humana

Pero World of Warcraft no es el único juego masivo online (MMO) que genera este tipo de mercados. La posibilidad de adquirir armaduras, armas o pócimas secretas se repite a través de la red en todo tipo de juegos por más que los administradores traten de evitarlo. Y la economía virtual se extiende a otros ámbitos, como en el caso de la India, donde algunas empresas han comenzado a contratar a empleados para que resuelvan captchas las 24 horas del día con el fin de burlar los filtros contra el bombardeo de basura.

En realidad, se trata de la primera vez que un negocio virtual, con dinero de mentira, adquiere un valor tangible en el mundo real. Por eso el gobierno de China, que hasta ahora miraba para otro lado, acaba de anunciar que cobrará un impuesto del 20%- sobre estas transacciones, convirtiéndose en el primer gobierno del mundo que cobra un tributo por este tipo de actividad virtual.

Lamentablemente, la realidad paralela ha heredado algunos feos vicios como la vieja jerarquía del mundo real: los jugadores vietnamitas trabajan para los jugadores chinos y los jugadores chinos trabajan para los jugadores occidentales. Una rueda en la que los actores con menos recursos hacen el trabajo sucio de los acomodados a cambio de unas cuantas monedas de verdad.

Y el intercambio no se queda en armas y amuletos. Algunas avispados comerciantes viven incluso de suplantar al propio jugador y de cobrarle por vivir su vida virtual. Así, los negocios dedicados al denominado “Power leveling” (algo así como “aumento de nivel”) piden a los usuarios sus contraseñas y, a cambio de unos 300 dólares, se hacen cargo de su personaje hasta dejarlo en niveles que requerirían meses de juego.

Según cuenta The New York Times, Min Qinghai, otro de los jugadores atrapados en esta extraña espiral, ha muerto tantas veces en el juego que ni siquiera las puede recordar. Su vida se limita a un ir y venir por escenarios fantasmagóricos donde se enfrenta con monjes y monstruos a los que debe arrebatar el oro que otros gastarán. Después de dos años de partidas interminables, apenas ha salido de su barracón para algo que no sea tomar una comida rápida. Él, como otros de sus compañeros de juego, no tiene muchos sitios a dónde ir ni otra cosa en la que pensar. Al terminar la dura jornada de trabajo, muchos de estos jugadores se marchan a otros locales donde pasan el resto del día jugando nuevas partidas de WoW, perdidos y ensimismados en las lejanas llanuras de Azeroth de las que nunca conseguirán salir.

Lectura imprescindible: The Life of the Chinese Gold Farmer, Julian Dibbel (The New York Times)

El post en Guia para perplejos

sábado, 22 de noviembre de 2008

El ciclista que ganó a la Stasi


La historia de Wolfgang Lötzsch es la del ciclista de la República Democrática Alemana (RDA) con más talento de los años setenta, quien, durante 17 años de carrera contra el viento helador de la Stasi, la policía secreta de la RDA, no recolectó ni honores ni medallas olímpicas, sino informes de su vida cotidiana, transcripciones de escuchas, de seguimientos, de delaciones, que suman 2.000 folios. Lötzsch los ha leído todos. Sabe quién le espió, conoce con nombres y apellidos quién le traicionó.

Como Sísifo, y pese a correr solo, sin asistencia, contra los mejores cachorros de la escuela deportiva de la RDA, Lötzsch acumuló victoria tras victoria, contra toda lógica, contra toda esperanza, contra la arrogancia del poder. La afición se enamoró de él, el símbolo de los pequeños triunfos del individuo contra el aparato. El público aplaudía y jaleaba algo más que la victoria de un deportista. Como Sísifo, Lötzsch nunca salió de su montaña, nunca se le permitió correr fuera de las vigiladas fronteras de la Alemania del Este. "Nunca ha visto el sol", es lo que se decía en su país.

No hay ciclista que no asocie la bicicleta a la libertad. Perico Delgado contaba que de niño no paró hasta conseguir una porque deseaba ser como sus amigos, tener la misma libertad para viajar, para irse al río las tardes de verano. Para Alberto Contador, otro ganador del Tour, lo más duro de su oficio de campeón son las sesiones fotográficas, los compromisos, la agenda a reventar. "Pero todo eso lo olvido cuando estoy solo en una bicicleta", dice. "Sólo lamento no acordarme de todo lo que veo desde la bici, de cómo siento los paisajes y el viento cuando pedaleo". Para Lötzsch, que nunca pudo correr el Tour, la bici era más que libertad. Era, es, la vida.

Treinta años necesitó Lötzsch para poder ver el sol, acudir al Giro, a las carreras con las que soñaba en su juventud. Lo hizo como mecánico de equipos ciclistas, del Milram, del Gerolsteiner. Pero esa época también se acabó. Ahora su vida es el pasado, es su taller de bicicletas, un garaje pegado a su casa, un local con una persiana metálica enrollable "de los tiempos del Este", decorado con pósteres de Induráin, Pantani, y con las coronas doradas de sus viejas victorias -"al principio pensé en tirarlas todas a la basura", dice Lötzsch, "pero después me di cuenta de lo que significaban, de aquello a lo que había renunciado para conseguirlas".

Su taller está en las afueras de su ciudad de toda la vida -"los sajones somos gente sedentaria"- , Chemnitz, la misma que en 1954, cuando Lötzsch tenía un año, pasó a llamarse Karl Marx-Stadt. Cada mañana llega en bicicleta, en una Eddy Merckx que le regaló el mismísimo caníbal a la caída del muro, cuando le contaron su historia. Siempre después de su entrenamiento habitual, después de subir, un día más, la empinada Glücksberg (Montaña de felicidad), la calle en la que empezó todo en 1971.

"Yo quería ser del equipo nacional por el estatus que proporcionaba, porque me arreglaría la vida y para llegar a correr la Carrera de la Paz [el Tour del ciclismo del Este en los años en que sus amateurs no podían correr en las carreras profesionales del Oeste capitalista], los Juegos Olímpicos, el Campeonato del Mundo amateur: los tres grandes objetivos con los que se podía soñar en el Este". A los 17 años, todos los sueños le estaban permitidos a Lötzsch, a quienes los cazatalentos ya habían designado "el rey del ciclismo". Le llamaban El Largo, y a los 18 años sus tests fisiológicos y de resistencia eran superiores a los de Täve Schur, el campionissimo del Este, campeón del mundo amateur en 1958 y 1959 y repetido vencedor de la Carrera de la Paz.

A finales de 1971, Lötzsch es la gran esperanza del ciclismo alemán del Este para la gran batalla deportiva de la guerra fría, los Juegos Olímpicos de Múnich 72, disputados en el territorio más enemigo, donde toda medalla de oro sería una victoria del socialismo. Para cerrar su pase al equipo nacional, los directivos de su club local, el Karl Marx Sport Club, le convocan en otoño. Le acompaña su padre a la reunión. Él tiene 18 años; su padre, 71. El padre es un hombre que ha sobrevivido a dos guerras mundiales, sus ojos han visto desfilar delante de ellos la turbulenta historia de la Alemania del siglo XX, su alma ha crecido inconformista, escéptica e ingenua. Por eso, cuando los jefes del club le sugieren a su hijo la conveniencia de afiliarse al Partido de Unidad Socialista de Alemania, salta disparado como un muelle. Habla. Dice que su hijo sólo quiere hacer deporte, que le dejen tranquilo, y que además en la RDA no hay libertad de opinión ni de prensa. Los funcionarios respondieron al ataque de la forma más brutal, chantajeando a Wolfgang. ¿A quién quieres más, a tu padre o al socialismo? Y el hijo, con la mezcla de valentía, ingenuidad y cabezonería que le distinguiría siempre, respondió: "Estoy de acuerdo con mi padre. No me gustan algunas cosas de este país".

Unos días después, en vísperas de un campo de entrenamiento en Bélgica, Lötzsch es expulsado del club por su "completa inestabilidad política". "Fue como si el mundo se hundiera bajo mis pies", recuerda Lötzsch, a quien se le cerraron de golpe las puertas del equipo nacional, de los Juegos, de un futuro sin preocupaciones como figura del socialismo. Debería haber sido el fin de su carrera deportiva, fue el comienzo de su leyenda.

El ciclismo es su vida. No puede abandonar. Lötzsch encuentra un hueco en una liguilla de empresas. Su única oportunidad. Corre sin ningún apoyo, con su vieja bicicleta, una pesada Diamant, la marca mítica del Este, fabricada en su propia ciudad. Mientras el sistema estatal de entrenamientos perfecciona el trabajo sobre los grandes talentos, a los que envía al extranjero, él se entrena solo en las colinas que rodean su ciudad. La furia es el motor que no le deja descansar. Gana todas las carreras de la liga de empresas. Se gana también el derecho a competir en los campeonatos nacionales y en la carrera de un día más importante, la Vuelta a Berlín, disputada sobre el pavés, el Tour de Flandes del Este. Contra todo pronóstico, y por sólo 31 centésimas, se impone en el campeonato nacional de persecución. La afición estalla. Reclama su participación en los Mundiales. "¡Lötzsch a Canadá! ¡Lötzsch a Canadá!", gritan. El régimen, ridiculizado, cambia inmediatamente las reglas.

Lötzsch no irá al Mundial, pero cuantos más obstáculos pone el Estado en su camino, con más fuerza se entrena, con más determinación trabaja. Lötzsch debe ser aislado, es un virus. En las carreras, entre los equipos oficiales, se repite la consigna: todos contra Lötzsch. Se prohíbe a otros corredores hablar con él, incluso. A un ciclista que le dio la mano le expulsaron del equipo nacional. Y contra todos, Lötzsch sigue ganando. En 1974 gana por primera vez la Vuelta a Berlín, también el campeonato nacional de carretera, la Vuelta a Sajonia. Pero la selección nacional le sigue vedada. El régimen se inventa reglas absurdas. Le obligan a salir cinco minutos después del pelotón, pero él alcanza al grupo y sigue ganando. Y lo más increíble: se gana a la afición. Se convierte en un héroe, jaleado, animado con pancartas, con cánticos, con gritos. "Pero el sistema siguió respondiendo de una manera brutal, cobarde", recuerda Lötzsch mientras lleva una mano a la cabeza pelada y pasa los dedos por una amplia cicatriz en su cráneo. En una carrera, en 1975, Lötzsch sufre una caída. Inconsciente, se queda clavado en el asfalto, la cabeza rota, sangrando. Nadie se detiene a ayudarle. El pelotón pasa de largo. Los coches le esquivan. Finalmente, en el último coche, el médico de otro equipo se detiene. Le transporta al hospital, donde permanece en coma varias semanas con el cráneo fracturado.

Cuando despierta, vuelve a entrenarse. Cuando está dispuesto para volver a correr, recibe un golpe más duro: la federación le suspende, no puede participar en ninguna carrera. El asunto Lötzsch ya ha alcanzado por entonces a los más altos niveles del aparato deportivo de la RDA. La Stasi ya ha empezado a trabajar. Hay momentos en que le espían no menos de 50 colaboradores no oficiales, los oídos de la dictadura del proletariado. Lötzsch, entonces, trata de huir al Oeste. En la Embajada de Bonn le dicen que pida permiso. Dos veces lo rechazan. La Stasi, además, busca cazarle con las manos en la masa: un agente le propone un plan de huida ilegal. Lötzsch no pica. Se reúne en secreto con Rudi Altig, el gran corredor de la Alemania Occidental, que dirige a un equipo en una competición en la RDA, y le pide ayuda. Da un paso más: visita al corresponsal en el Este del Süddeutsche Zeitung, un periódico occidental, y le cuenta su historia. El 20 de julio de 1976, toda Alemania la lee. La Stasi está furiosa. Una noche, la Policía Nacional (Volkspolizei) le detiene y le provoca. Él estalla. "Los ciudadanos de la RDA no tenemos derechos". Detenido y condenado por "repetido libelo de Estado", Lötzsch pasa 10 meses en una celda de la Stasi, ocho metros cuadrados, un cubículo sin ventanas. 400 flexiones diarias, 3.000 abdominales le mantienen en forma. Si se hubiera abandonado, si hubiera perdido la forma. Si hubiera renunciado a ser ciclista, habría logrado ser deportado. Pero en las condiciones en las que abandona la reclusión, fuerte como al entrar, la Stasi no se puede permitir que salga de la RDA. "¡Nunca saldrás de la RDA! ¡Nunca dejaremos que un renegado como tú gane medallas para el enemigo de clase!", le grita un funcionario de la prisión.

Es el otoño de 1977. Está en libertad. Lötzsch quiere correr de nuevo, pero la sombra de la Stasi no le abandona. Es un "enemigo del Estado" y merece vigilancia plena, detenciones constantes. "Hasta que un día, harto, decidí combatir al régimen con sus mismas armas", dice. Acepta afiliarse al partido, retira su petición de permiso para salir del país, finge haberse reformado. Sólo tiene un objetivo: el gran regreso.

Su gran día le llega finalmente en 1983, a los 30 años. El sol quema. 128 corredores toman parte en la 77ª edición de la Vuelta a Berlín. Los mejores del país, el orgullo del régimen, los ciclistas modelo, Olaf Ludwig, Uwe Ampler, corredores soviéticos, polacos. Y Wolfgang Lötzsch. Solo. Sin equipo. Su única oportunidad es la fuga. Se escapa en el kilómetro 50. Una locura. Quedan 150 por delante. Contra todo pronóstico, como siempre, Lötzsch gana. Llega solo a la meta, aclamado por cientos de personas que han bajado a la carretera al oír de su fuga por la radio, con 8m 30s sobre el pelotón. La Stasi se rinde definitivamente. "Lötzsch nos ha obligado a respetarle", admite el oficial que con más saña le persiguió.

Wolfgang Lötzsch quería que se conociera su historia, y Sascha Hilpert la ha convertido en una película documental, Sportsfreund Lötzsch (Amigo deportista Lötzsch), que tuvo una gran resonancia el verano pasado en Alemania. La historia de Wolfgang Lötzsch es una historia de represión, vigilancia y espionaje común a la de miles, incontables, víctimas del régimen de la RDA. "Es la historia de Sísifo y su piedra", dice Hilpert. "Un Sísifo que en vez de con una piedra carga con una bicicleta: la montaña es la misma, y también la interpretación, la que dio Albert Camus: 'La lucha contra la montaña puede satisfacer el corazón de un hombre".

"Lötzsch luchó físicamente sobre la bicicleta contra el régimen. Sobre la bici era capaz de demostrarle a los funcionarios su fuerza, su poder sobre ellos", dice Hilpert. "Una lucha por y para su propia libertad. Por eso, para siempre, la bici será símbolo de libertad para él".

Wolfgang Lötzsch sólo conoció los detalles de su carrera destruida cuando tras la caída del muro pudo leer los documentos de la Operación Radio de bicicleta, una de las más amplias de los servicios secretos en el terreno deportivo, 2.000 páginas, una guerra contra un enemigo que no existió en realidad. Lo que descubre es más duro de tragar que cualquier suspensión: ninguno de sus amigos se salva. Todos le espiaron. "Fue un shock descubrirlo", dice Lötzsch. Ninguno de ellos, ninguna de esas personas, a las que aún sigue viendo a diario en Chemnitz, le ha pedido disculpas, le ha dado una explicación.

El reportaje de Carlos Arribas en El País

domingo, 16 de noviembre de 2008

La historia del médico que salvó a 8.000 judíos simulando una epidemia.

La barbarie Nazi exprimió el ingenio de muchos héroes y científicos. La siguiente historia es la crónica de la lucidez, sagacidad y dificultades de uno de ellos. El médico polaco Eugeniusz Lazowski inventó una gran epidemia de tifus a base de un innovador método que consistía en inocular los reactivos a personas sanas para generar falsos positivos. Las fiebres tifoideas eran ‘la peste negra’ para los alemanes, que acotaban en cuarentena cualquier brote sospechoso de propagarse evitando así la deportación y reclutamiento para los campos de trabajo y exterminio de los judíos polacos.

Eugeniusz Lazowski (1913-2006) era un médico polaco de inminente rasgos pacifistas. A pesar de enrolarse pronto en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial siempre ejerció como ‘salvavidas’ y galeno en la descompuesta estructura de la milicia polaca y en la Cruz Roja internacional.

A mediados de 1940, un año después de la invasión Nazi, el Doctor se encontraba ejerciendo en la aldea de Rozwadów, al este de la Polonia ocupada. Los alemanes estaban levantando ya la ingente red de campos de concentración, fábricas y minas que necesitaban para alimentar su maquinaria bélica. La mano de obra polaca, por su cercanía, era fuente barata e inagotable de recursos para el sistema Nazi.

Por la noche, y con alevosía, la Gestapo mezclaba sus rituales de asesinatos al azar con el trille de las aldeas polacas reclutando a la fuerza mano de obra dentro de una población ya diezmada por la hambruna y las necesidades más elementales. La mayoría nunca regresó a sus casas.

Hacía poco que el Doctor Lazowski se había trasladado a la aldea desde su Varsovia natal. Recién casado y titulado no temía por la deportación ya que el ejército alemán necesitaba de médicos judíos que controlaran las posibles epidemias ‘desde dentro’ para ejercer un control más efectivo. Lazowski tenía pues, junto con su compañero de facultad Stanislaw Matulewicz, la responsabilidad de informar de los brotes epidémicos en Rozwadów y en las pedanías aledañas.

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Rozwadówen en 1938.Fuente

El tifus era la epidemia más temida por el ejército alemán. Su capacidad diezmante preocupaba sobremanera. El mayor error médico del ejército fue conseguir desterrar la enfermedad de toda Alemania, impidiendo la formación de anticuerpos en la tropa Nazi, lo que les dejaba vendidos e indefensos ante un posible contagio. Por ello tras las primeras bajas y alarmas dedicaron grandes recursos a la terror-investigación. En Buchenwald y otros campos, eran constantes los experimentos con prisioneros para probar las vacunas y pócimas contra el tifus exantemático. Todos los científicos duchos en materia eran reclutados en secreto para intervenir en estas investigaciones. Testimonios escalofriantes en el Juicio de Nuremberg dan fe de ello.

En las navidades de 1941, nuestro doctor se encontró con el primer caso de fiebres tifoideas del pueblo. Un joven aldeano con 40º de temperatura, jaquecas, escalofríos, y dolores generales acompañado de manchas rojas en la piel. La erupción se diseminaba al cuerpo entero a excepción de la cara, palmas de las manos y plantas de los pies. Tomó una muestra de sangre y la envió al laboratorio controlado, lógicamente, por los alemanes.

Los métodos de detección de la enfermedad se basaban en esa época en un reactivo llamado ‘reacción de Weil-Felix’ basado en el Proteus Ox-19 que mezclado con la sangre del paciente se aglutinaba y se enturbiaba en caso de positivar. Para que esto ocurriera, la mezcla debería estar a una temperatura no superior ni inferior a 38ºc, por ello las pruebas se hacían en habitaciones con complejos sistemas de calefacción y termostato.

El compañero de Lazowski, el Doctor Matulewicz especialista en medios de diagnóstico, preguntó una tarde de pruebas a su compañero:

-¿Qué ocurriría si en vez de mezclar el Ox-19 con una muestra de sangre se lo inyectáramos a una persona sana? Y si luego le tomáramos una muestra e hiciéramos la reacción, ¿se confirmaría el diagnóstico de tifus?

Con el miedo de banalizar el juramento hipocrático y convertirse en discípulos del mismísimo Mengele, ambos decidieron que valía la pena experimentar en un aldeano no sin antes confirmar que el reactivo estaba compuesto simplemente por bacterias muertas lo que impedía, teóricamente, el posible contagio.

-”Yo no estaba en condiciones de luchar con una pistola o una espada”, dijo, Lazowski en su biografía “pero encontré la manera de asustar terriblemente a los alemanes”.

Inyectaron la muestra a un paciente de la consulta amigo personal de Matulewicz, que estaba desesperado por eludir el reclutamiento Nazi. La prueba tifoidea dio positivo a las 4 horas y a los 6 días. El paciente no desarrollaba ningún síntoma. El experimento fue un éxito. Ambos habían conseguido que la reacción de Weil-Felix arrojara un resultado positivo en una persona sana, por primera vez en la historia, y sin que nadie más en el mundo lo supiera.

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Barracón de tifoideos en Auschwitz.Fuente

Adjuntaron la muestra de sangre del primer paciente al laboratorio oficial nazi, cruzando los dedos de que no hubiera un nuevo y desconocido sistema de detección alemán. A los dos días recibieron el famoso telegrama rojo:

Achtung, Fleckfieber! (Peligro Tifus) […] confirmado positivo. Aíslen al paciente. Imposible pise suelo alemán”

A partir de ese momento los doctores diseñaron un complejo y estratégico plan para Pseudo-infectar a la mayor cantidad posible de polacos. Secretismo absoluto para con esposas y familia cercana. Con tácticas inteligentes para no levantar sospechas, siguieron las directrices marcadas por epidemias anteriores intentando imitar el comportamiento de un contagio natural.

En verano disminuían las falsas infecciones pues los piojos (portadores de la enfermedad) eran menos comunes por el aumento de las temperaturas. En el otoño de 1942 iniciaron la mayor campaña de infección. Mientras Matulewicz preparaba las muestras el Dr. Lazowski se dedicaba a buscar pacientes con gripe o con síntomas parecidos al tifus y tras advertirles de que quizás padecían la enfermedad, les ponía una la falsa-inyección diciéndoles que era para aumentarles la resistencia. Al poco tiempo les llamaba para tomarles la muestra de sangre y enviarla al laboratorio.

Tras hacer cuentas y ver el escaso número judíos y no judíos salvados aumentaron el riesgo de ser descubiertos ideando un nuevo compuesto que simulaba la sintomatología del tifus de una forma inofensiva y pasajera, de esta forma podían inocular el reactivo y engañar a los equipos de arbitraje nazi. Las cifras aumentaron.

Parecía todo muy prometedor para el joven equipo médico hasta que los alemanes enviaron una dotación de inspección médica a la región para verificar el alto número de casos de la “enfermedad” y la escasez de defunciones. El equipo, compuesto de unos pocos médicos y demasiados soldados armados, se reunió con el Dr. Lazowski a las afueras de la ciudad, donde un premeditado ‘banquete’ esperaba a los Nazis. Entre viandas y bebida el Dr. Lazowski consiguió reducir el grupo de inspección a sólo 2 unidades, ambas perjudicadas por la bebida. Con ellos se dirigió al sanatorio donde les esperaban infinitas muestras. No hubo más problemas.

Toda la región se llenó de carteles marcando territorio contaminado. El infierno para unos, fue paraíso para otros que consiguieron eludir el reclutamiento gracias a la perspicacia y valor de un par de jóvenes médicos polacos.

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Cartel nazi avisando del área de cuarentena por tifus. Rozwadów

Hryniewiezki, ahora cirujano en la ciudad polaca de Poznan y que era sólo un niño de 15 años en ese momento, dice que recuerda los disparos que daba la Gestapo al azar, la epidemia y la cuarentena. Asimismo, recuerda, que después de una temporada, la gente descubrió lo que realmente estaba pasando.

“Cuando la gente mejoraba, se daban cuenta de que era falso”, dijo en una entrevista telefónica desde Polonia. “[…] Pero, por supuesto, nadie decía una palabra porque sabían que los alemanes nos matarían y matarían al Dr. Lazowski”. […] Él salvó a muchos de nuestros hermanos de ir a la cárcel o a los campos de la muerte”.

Al terminar la guerra ambos médicos se separaron. Lazowski se instaló en Chicago a partir de 1958, como pediatra y profesor de medicina en la Universidad de Illinois y cuando se enteró del paradero de Matulewicz (médico en el Zaire) intercambió con él correspondencia confesando al mundo sus hazañas en 1977 para una revista Norteamericana de microbiología. En el año 2003 el cineasta Ryan Bank comenzó a preparar un documental sobre los hechos, pero la falta de financiación y la muerte de Lazowski en 2006 interrumpieron el proyecto indefinidamente.

El genial artículo en Kurioso

martes, 14 de octubre de 2008

Mercados alimentarios, arma de destrucción masiva

“Se podría alimentar a una persona durante un año completo con el grano

 que produce el combustible para un único depósito de un coche deportivo”

DAVID CAMERON, líder del partido Conservador británico.

  

  

CRISIS ALIMENTARIA

“La crisis rural es universal, se da en todos los continentes.

Es el modelo económico neoliberal de producción intensiva el que la ha acelerado”

PAUL NICHOLSON

  

 

 

“Una perfecta tormenta de escasez de alimentos, calentamiento global, incremento astronómico de los precios del petróleo y la explosión demográfica mundial esta llevando a la humanidad a la mayor crisis del siglo XXI elevando los precios de los alimentos y extendiendo el hambre de las áreas rurales a la ciudades. Si los precios siguen aumentando, cada vez más gente alrededor del planeta será incapaz de permitirse el comprar la comida que necesita para vivir”. Kate Smith y Rob Edwards

  

   

  

Algunos analistas han estado culpando exclusivamente a los agrocombustibles, a la creciente demanda mundial o al calentamiento global de la actual crisis alimentaria. Pero en realidad, esta crisis también es el resultado de muchos años de políticas destructivas que socavaron las producciones nacionales de alimentos, y obligaron a los campesinos/as a producir cultivos comerciales para compañías multinacionales y a comprar sus alimentos de las mismas multinacionales (o a otras…) en el mercado mundial.

   

 

     

“Esta globalización de la pobreza se inició en el Tercer Mundo coincidiendo con la crisis de la deuda de principios de los 80 y la imposición de las reformas económicas letales del FMI. El nuevo orden mundial se alimenta de la pobreza humana y la destrucción del entorno natural. Genera apartheid social, refuerza el racismo y las contiendas étnicas, socava los derechos de las mujeres y, a menudo, precipita a los países a confrontaciones destructivas entre nacionalismos“. Michel Chossudovsky (profesor de Política Económica en la Universidad de Ottawa)

Según datos de la FAO, Fondo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, en el último año el trigo se ha encarecido un 130%, el arroz un 74%, la soja un 87% y el maíz un 53%.

 

    

   

“En Europa se vienen cerrando cada año 200.000 pequeñas explotaciones agrarias familiares, una cada tres minutos”. Paul Nicholson, (Coordinador en Europa del movimiento social Vía Campesina).

 Jean Ziegler (sociólogo y escritor, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación) en el marco de una reunión del secretario general de la ONU (29 abril 2008), Ban Ki-moon, con las 27 agencias que conforman el organismo, culpó del drama -de la crisis alimentaria- a los biocarburantes, a las “políticas aberrantes” del Fondo Monetario Internacional (FMI) y a la especulación. Y no dudó en calificar la producción de biocarburantes de “crimen contra la humanidad“.

  

  ”Si se pretende cubrir el 20 % de la demanda petrolera

con agrocarburantes, no habrá qué comer”

METER BRABECK, presidente de la multinacional Nestlé.

  

“Durante los últimos años, las multinacionales y los poderes económicos mundiales, como EE.UU. y la UE, han desarrollado rápidamente la producción de agrocombustibles. Subsidios e inversiones masivas se están dirigiendo hacia este sector en auge. Con el resultado de que las tierras están pasando en poco tiempo masivamente de la producción de comida a la producción de agrocombustibles”. Vía Campesina

  

  

    

La pregunta es:

“¿Por qué estamos produciendo comida para alimentar a los coches?”

Kate Smith y Rob Edwards


 

- Zoellick -    

Paralelamente, Zoellick (actual Presidente del Banco Mundial) ha anunciado que el BM planea poner en marcha algún tipo de herramientas de financiación rápida para “ayudar” a los países más desfavorecidos. Ha anunciado que para el año que viene va a doblar el importe de sus préstamos para la agricultura en África, hasta los 800 millones de dólares (511 millones de euros).

¿”Doblar el importe de sus préstamos” es sinónimo de doblar la presión despiadada que ya ejerce esta institución sobre poblaciones enteras? ¿Añadir nuevas condiciones de “ajuste estructural”?

  

  

  De momento, ya ha pedido a los gobiernos, con el apoyo de Ki-moon - Secretario General de la ONU- y Pascal Lamy -Director General de la OMC-, que no tomen medidas proteccionistas prohibiendo la exportación de productos básicos. O lo que es lo mismo, que sigan manteniendo las políticas que están produciendo la agonía de millones de personas.

  

  

- ¿No tomar medidas proteccionistas? -

   

“Estas subidas en los precios de los alimentos, contribuyen -se atreve a criticar Michel Chossudovsky - en un sentido real, a “eliminar la pobreza” a través de la “muerte por inanición. Y recuerda las palabras de Kissinger (“Controla el petróleo y controlas a las naciones; controla los alimentos y controlas los pueblos”); así como la estrecha relación de éste, en el contexto del Nacional Security Study Memorandum 200: Implicaciones del Crecimiento Mundial de Población para la Seguridad y los Intereses de los EE.UU (también llamado Informe Kissinger), con la creencia de que las hambrunas podrían constituir de facto un instrumento de control de la población.

   

 

Hablamos de subidas de precio como la de Tailandia, donde la tonelada de arroz se vendía a 198 $ hace 5 años, y a 323 $ hace un año. En abril de 2008, el precio de la tonelada de arroz alcanzó los 1.000 $.

Los aumentos son incluso mayores en los mercados locales.

En Haití, el saco de 50 kilos de arroz ha doblado su precio en una semana a finales de marzo de 2008.

En España, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) calculó que los consumidores de este país pagan hasta un 600% más de lo que obtiene el productor por su producción. 

  

  ”Los mass-media -acusa Chossudovsky- casualmente confunden a la opinión pública sobre las causas de esta subida de los precios, focalizándolas casi exclusivamente en factores de coste de producción, clima y otros que tienen como resultado la reducción de suministro y que pueden contribuir a impulsar el precio de las mercancías alimentarias. Aunque estos factores pueden entrar en juego, son de relevancia limitada explicando la impresionante y dramática agitación en los precios de estas mercancías.

La espiral de precios de los alimentos es en gran parte resultado de la manipulación del mercado. Es altamente atribuible al comercio especulativo de los mercados. El precio del grano es inflado artificialmente por operaciones especulativas a gran escala en intercambios mercantiles en Nueva York y Chicago.

El comercio especulativo del trigo, arroz o maíz puede suceder sin la existencia de transacciones reales de mercancía”.

Es decir, a toque de “enter” desde el ordenador de un despacho cualquiera.


El artículo completo, realmente interesante, en El Proyecto Matriz

martes, 30 de septiembre de 2008

El culto Cargo

En el principio fueron los ingleses.

Llevaban casi un siglo por la zona cuando comenzaron a pasar cosas extrañas. A los oídos de las autoridades coloniales, inglesas y alemanas, comenzaron a llegar extraños rumores. Aquel inexplorado amasijo de islas que dieron en llamar la Melanesia guardaba alguna que otra sorpresa.

Al principio las cosas parecían normales. Los indígenas tenían unas creencias bastante corrientes. Rendían culto a los antepasados, creían que éstos regresarían al mundo algún día dando comienzo a una era de prosperidad... Lo típico. No era nada que los europeos no hubieran visto ya en África o en América. Pero, de repente, algo empezó a cambiar. Aquí y allá surgían rumores extraños. Algún marinero lo había visto con sus propios ojos en Fiji. Otros juraban que habían observado el fenómeno en Nueva Guinea. Nadie sabía como había comenzado pero el caso es que la nueva religión de los nativos se estaba extendiendo como la pólvora.

Las primeras descripciones detalladas del culto datan de los primeros años veinte. Al parecer los nativos seguían pensando que los antepasados iban a regresar. También creían que una era de riquezas acompañaría la llegada. Pero habían introducido unos pequeños cambios en su mitología. Ahora los antepasados iban a llegar en barcos de vapor y traerían las riquezas en cajas y latas como las que tenía el extraño hombre blanco.

Los indígenas se habían percatado de que los europeos no pegaban palo al agua. Los ingleses no cultivaban la tierra ni cazaban, sin embargo cada cierto tiempo una enorme canoa metálica aparecía en el horizonte. De ella eran descargados un buen número de fardos repletos de frutas, carne y todo tipo de manjares. Estaba claro que los antepasados de los europeos eran mucho más generosos que los suyos. Ellos llevaban toda su vida rezándoles y nunca habían obtenido nada. Sin embargo, los antepasados de los hombres con el extraño color de piel no hacían más que mandarles todo tipo de provisiones y regalos. ¿Qué estaban haciendo mal?

No tardaron en darse cuenta de que el motivo por el que los antepasados del hombre blanco eran tan espléndidos no era otro que la completa devoción de los ingleses. Puede que no trabajaran la tierra pero se pasaban el día celebrando complicados rituales religiosos. Complacidos, los antepasados recompensaban esta piadosa actitud con elcargo. Si imitaban a los ingleses, los habitantes de Melanesia estaban seguros de que sus antepasados responderían igual. Así que decidieron copiar los cultos europeos.

Los indígenas observaron e imitaron. Primero estaba el rito en el que se juntaban a media tarde a beber. También estaba el baile, claro. Los ingleses se vestían con ropa verde, se echaban un palo al hombro y desfilaban de un lado a otro en lo que, sin duda, era un importante ritual religioso. Los melanesios se fabricaron tazas de madera y comenzaron a reunirse a beber todas las tardes con británica puntualidad. No tomaban té pero eso es lo de menos. También se hicieron trajes verdes con hojas de palmera y se fabricaron fusiles con bambú. Así ataviados desfilaban de un lado a otro imitando a los soldados británicos.

Más sorprendente aún para los ingleses fue descubrir que los nativos tenían un nuevo dios. En una pequeña isla de las Nuevas HébridasTanna, fue donde comenzó el culto a John Frum pero pronto se extendió por toda Melanesia. Al parecer, un hombre blanco llamado John Frum había profetizado la llegada del Apocalípsis y, con él, el fin de la ocupación europea. El mismo John Frum estaría al frente de la canoa metálica que traería de vuelta a los antepasados y, ese día, los melanesios tendrían cargo de sobra para toda la eternidad y vivirían sin trabajar en un paraíso libre de ingleses.

Nunca se ha llegado a saber si este profeta está basado en alguna persona real o es una invención. Lo cierto es que en los registros ingleses no aparece un John Frum por ningún lado y tampoco hay constancia de ningún australiano con ese nombre. Sea real o no, John Frum se convirtió en el Mesías cuya segunda venida esperaban con ansia los indígenas. Para propiciar la llegada del cargo y los antepasados, de la mano de Frum, los melanesios comenzaron a construir imitaciones en madera de los barcos de vapor ingleses. No los usaban, no eran funcionales, simplemente los construían y los dejaban en la playa. Así, esperaban atraer a los verdaderos barcos con cargo, los de metal, los que visitaban a los ingleses.

Como todo buen profeta, Johm Frum dejó tras de si un importante número de reliquias. En algunas aldeas se rezaba a una chaqueta de aviador, en otras a zapatos o banderas inglesas... Los misioneros europeos estaban fuera de si. No habían conseguido que su mensaje calara lo más mínimo entre los melanesios pero, en cambio, los cultos cargo -había decenas de ellos y no todos tenían a Frum como profeta- se habían extendido por todas las islas con una velocidad y aceptación sorprendente.

Al comienzo de la década de los cuarenta, esta nueva religión recibió un impulso inesperado. Aunque los melanesios lo ignoraban una terrible guerra estaba sacudiendo el mundo y unos nuevos visitantes aparecieron en las playas. Eran muy parecidos a los ingleses y a la vez completamente diferentes. Los nativos quedaron completamente fascinados. Habían llegado los americanos.


Aquello era increíble. Los americanos no solo recibían el cargo en canoas metálicas sino que tenían embarcaciones volantes. Decenas de ellas. Y no solo eso. Había algo que desconcertaba aún más a los melanesios. Entre los americanos había negros. Era algo que no podían comprender. Hasta entonces siempre habían hecho una distinción clara entre ellos y el hombre blanco pero ahora estaban contemplando como gente de su mismo color de piel vestían y se comportaban como americanos. Tras muchas confusiones consiguieron integrar ese hecho en su mitología suponiendo que los ingleses les robaron bebes décadas atrás para que fueran criados en América. Su llegada parecía un síntoma claro de que el regreso de John Frum y el Apocalipsis estaban cerca.

Al ver la admiración que los nativos mostraban hacia los americanos, los misioneros decidieron usar esto en su favor. Pidieron a los militares que intentasen convencer a los melanesios del error de sus creencias para que pudieran abrazar la auténtica fe. Pero las cosas no salieron exactamente así... Los americanos dijeron a los nativos que su tal John Frum no valía un pimiento y que ellos desayunaban dos como él cada día (o alguna macarrada parecida) Aquello les pareció una auténtica proeza a los melanesios. ¡Aquellos visitantes no tenían miedo a desafiar a los dioses! Los americanos mismos se convirtieron en objeto de adoración.

Bien es cierto que, de algún modo, consiguieron que crecieran en la zona los sentimientos religiosos cristianos. Junto a John Frum, Jesus pasó a ocupar un lugar, secundario eso sí, en el panteón melanesio. Pero a los misioneros eso no les tranquilizaba lo más mínimo. Jesús no solo era un dios menor que Frum sino que solo era uno más en un panteón al que Santa Claus, Juan el Bautista, el Rey de América (sic) y el Tio Sam también fueron añadidos.

Las ceremonias se fueron volviendo más elaboradas y la adoración por los americanos centró todos los cultos cargo. Ademas de barcos también se comenzaron a realizar elaboradas copias de los aeropuertos americanos. Los melanesios creaban largas pistas de tierra, así como aviones y torres de control de madera. Uno de ellos se situaba en la torre frente a una caja de madera pintada que hacía las veces de radio y que aseguraban que comunicaba directamente con Frum. Otros se ponían a lo largo de la pista con antorchas en las manos y hacían gestos imitando a los controladores americanos. Por último, el resto se situaba junto a un avión de madera a esperar un cargoque nunca llegaba. También desarrollaron complicados rituales de adoración a la bandera americana y copiaron las canciones que los militares entonaban durante las marchas.

Con el tiempo, como todas las religiones, los cultos cargo han sufrido cismas o ramificaciones de todo tipo. Por ejemplo, en Nueva Hannover surgió un culto en 1964 que adoraba a Lyndon B Johnson. Su líder, el profeta Bos Malik, aseguraba que la llegada del cargo era inminente. Malik había servido de enlace entre los nativos y los americanos por lo que se ganaba a menudo una recompensa en forma de comida y baratijas. Cuando los americanos le dijeron que abandonaban la isla se sintió bastante desconcertado y les preguntó de donde iban a sacar ahora la comida. “No te preocupes, chico. Hay mucha más en el sitio de donde viene ésta. Solo tienes que hablar con Lyndon Johnson” cuentan que le dijo un soldado. Con la isla bajo dominio australiano y en plenas elecciones, Malik convenció a su pueblo para que todos votaran por Johnson. Tenía madera de líder ya que también los convenció de que le pagaran a él los impuestos en lugar de a las autoridades australianas. Él se encargaría de hacerlo llegar al presidente americano... Los intentos del gobierno de Australia por regular la isla y cobrar impuestos llevaron a los seguidores de Malik a protagonizar numerosas revueltas. Finalmente los impuestos fueron pagados pero Malik profetizó que el Queen Mary llegaría pronto a Nueva Hannover y los llevaría a todos ante Lyndon Johnson.

Diez años después la reina inglesa visitó varias islas de Melanesia. Los nativos no le hicieron mucho caso, en su cultura no era concebible una mujer con poder. Decidieron centrarse en su marido, el Principe Felipe, a quien rápidamente elevaron a los altares. También Duke Ellington se convirtió en una deidad melanesia pero, en este caso, no tengo ni idea del motivo ni de la forma en que sucedió.

En la actualidad todavía sobreviven un buen número de cultos cargo, entre ellos la Iglesia de John Frum en Tanna. Se cuenta que, estando en Melanesia, David Attenboroughpreguntó a un indígena si seguía creyendo que John Frum iba a volver después de décadas esperando. “¿Acaso no lleváis vosotros dos mil años esperando a vuestro Mesias? ¿Por qué ibamos nosotros a cansarnos tras unas pocas décadas?” respondió el melanesio.

Artículo completo en Un barco mas grande